viernes, 12 de mayo de 2006

La casa cerrada: el viaje - Diario de rodaje 1ª parte







Llegué al pueblo el viernes por la noche. El sábado amaneció con un sol precioso que invitaba a caminar por el campo. El ánimo alegre, la perspectiva de la semana que teníamos por delante nos llenaba de optimismo. El rodaje lo empezaríamos el lunes y todo tenía que estar preparado. El dire y la co-guionista llegarían el domingo y tendríamos una reunión para dar los últimos toques al guión y definir las funciones de cada uno. Nos llamaron con un encargo: teníamos que buscar un caniche. De camino al campo encontramos algunas personas que nos dieron referencias, de modo que el perrito estaba localizado para el rodaje. Todo bien. Faltaba hablar con algunos de los actores para concretar. El dire tenía que hablar con un cubano y su madre, que serían dos personajes importantes en el corto. Cuando llegó quedó con ellos, que se comprometieron a empezar el martes. Se celebró la reunión, las localizaciones estaban preparadas...El campo precioso...


LUNES- LAS GAFAS
Habíamos quedado con Isabel que con su coche (que es el que saldrá en el corto) nos acercaría a la carretera donde había que rodar la primera escena. Estaba junto a un pueblo llamado Almedina. En una pared colgamos el cartel que había preparado Juan Luis ( el dire), que anunciaba los "Baños de Perete", lugar donde las dos protagonistas se dirigen en su viaje. Es un viaje quijotesco: En medio de La Mancha, perdido en ningún lugar, se encuentra el balneario, como una venta que el Hidalgo encontrase en medio de la llanura, y donde tendrían lugar todos los sucesos que se relatan en el argumento.
Era una mañana de primavera perfecta, mi madre y mi hermana dispuestas a comenzar, con todas las ganas del mundo, yo con el reflector en ristre. Todo comenzó bien.


La siguiente escena era en el pueblo, el nuestro. La mañana avanzaba, había que preparar las luces, poner en acción a las actrices, caracterizarlas, cuidar que cada cosa estuviera en su sitio.
Repetir las escenas hasta que salieran perfectas, la imagen inmaculada, cada uno en su lugar.
A mediodía se empezaba a notar el cansancio, y aún quedaba otra escena más antes de ir a comer. Y era en otro lugar, un palacio precioso que nos dejó utilizar un amigo nuestro. Cargamos otra vez con los bártulos. Colocamos los focos, se hizo la luz, llegó el "señor Perete" ( Luis), que tenía que entrar en escena, y Pilar, su mujer en la ficción, recepcionista sensual y sonriente. Descanso para comer y vuelta a empezar, sin tiempo apenas ni para un café. Por la tarde empezaron los problemas, porque hemos tenido problemas, y muchos. La escena con Luis salió genial, no hay más que darle una pequeña pauta y él solito se las arregla para dejarnos pasmados con su desparpajo. Y cuando ya terminabamos el día, de repente el dire se dió cuenta de un error garrafal que no debimos haber cometido los ayudantes encargados de esos detalles:
-¡ Pero qué hace Mariana con esas gafas!
Mariana (mi madre) no tenía que llevar esas gafas puestas. Llevábamos unas 8 horas de rodaje. Toda la última escena no valía. Imaginad el mosqueo del dire, el disgusto de todos, la cara que se nos quedó. Había que repetir todo. Y lo repetimos. Pero estábamos cansados, y el dire nervioso, y cuando ya nos disponíamos a recoger y marchar a descansar, ocurrió. Estaba Juan Luis quitando la cámara del trípode y de repente !se le calló al suelo!. Nos quedamos blancos, sin atrevernos a respirar, en suspenso por un momento, mirando al dire que comprobaba con mucho cuidado los desperfectos. Hizo una prueba para ver si aún grababa y reproducía... hasta que nos dijo que sí, que todo estaba bien, y respiramos.

LUNES NOCHE- EL CUBANO.
Antes de ir a descansar fuimos a cenar algo a un bar y a repasar las escenas que había que rodar al día siguiente. Y Juan Luis llamó a los cubanos para concretar la hora. Y la cubana le dijo a Juan Luis que su hijo se había ido a Madrid a pasar unos días. En una palabra, que nos dejaban tirados. No teníamos cubano. Había que buscar uno, porque no ibamos a rendirnos ahora que ya habíamos empezado, y porque cuando se quiere, se puede. Pero aunque ahora hay inmigrantes por todas partes no es fácil encontrar un cubano en un pueblo manchego a esas horas, y que además esté de vacaciones justo en los días que lo necesitas. Y no lo encontramos... Se nos ocurrió que no tenía por qué ser cubano, que total, un pequeño cambio en el guión no haría daño, y que en esa venta perdida llena de sinrazones bien podía el señor Perete haber contratado un paisano a quien obligara a hacerse pasar por cubano, para dar un aire más exótico a su balneario. En cuanto a la cubana, Juan Luis conocía a otra, y en ese mismo momento fué a buscarla y se comprometió a trabajar con nosotros. Sólo que era una chica joven, mientras que la otra era ya mayor, con lo que el papel que haría tendría que ser distinto al previsto en el guión, por lo que habría que cambiar gran parte del argumento...Yo no podía más de cansancio, y allí sin más me retiré a descansar y dejé al equipo cabilando para intentar solucionar los imprevistos...
Al día siguiente encontramos a David.

Bueno, mañana más.

3 comentarios:

María José dijo...

A ver ahora.

fnaranjo dijo...

Parece que ya sí... pero lo de los comentarios, entre tú y yo... poco claro.

En cualquier caso, en cuanto que tengáis la cosa cuajada os enlazo. Que lo del diario de rodaje tiene su miga.

Otra cosa: la cabecera del blog, con eso de Your image here... me gusta mucho. Tiene un aire a lo Lost in translation que me encanta.

maría josé dijo...

Gracias fnaranjo. Pues en Your image here nuestra intención es poner el logotipo de la "productora", cuando me lo hagan llegar, claro. Ya veré cómo...
Acabo de volver de mi tierra, con este calor por compañia.
Lo de los comentarios, tienes razón, están poco claros. Es cosa de la plantilla.
Un beso!